Los ánodos de Titanio y de niobio son los que se usan en los modernos sistemas ICCP. Para lograr que la conductividad de la corriente eléctrica sea continua y que los ánodos duren, se les aplica como revestimiento una fina capa de platino o de Keramox®.
La composición y el espesor de estos revestimientos determinan el funcionamiento y la vida útil de los sistemas ICCP. La construcción, la potencia eléctrica, la densidad de corriente y las características del electrolito (agua dulce, agua de mar, etc.) determinan el tamaño y la forma de los ánodos.
Exhaustivas investigaciones nos llevaron a, entre otras cosas, desarrollar el ánodo Keramox®. Este revestimiento está especialmente desarrollado para soportar ambientes de especial dureza asociados al desprendimiento de cloro, oxígeno y sus radicales. El ánodo Keramox® puede soportar una densidad de corriente elevada (por encima de 750 A/m2 en agua de mar) y puede llegar a tener una vida útil de 10 a 20 años, o incluso más. Todo depende de lo que el cliente necesite y solicite. Los ánodos Keramox® se pueden suministrar para todo tipo de sistemas de protección catódica y en cualquier tamaño que se soliciten, ya sea en forma de barra, pletina, alambre, disco, placa, malla o una combinación de estos materiales.
Algunas de las aplicaciones frecuentes son:
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Protección del interior de tanques de almacenamiento, condensadores, fondos de tanque, tuberías, oleoductos/gaseoductos, intercambiadores de calor y calderas
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Protección exterior de oleoductos, cascos de barco, plataformas y otras construcciones en el mar, muelles, diques y partes correspondientes a la entrada de agua de refrigeración en centrales eléctricas.
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Fondos de tanques.